Catorce domingos, los conté en el calendario del iPad, estuvo este curso de bombones esperando sin que yo le diera play. Antes de seguir, la nota de siempre: este cuaderno tiene enlaces de afiliado, así que si comprás algún curso desde acá me llega una comisión chiquita, a vos el precio no te cambia ni un peso, y acá solo menciono lo que yo misma abro y pruebo en mi cocina. Lo había comprado una noche pesada de la biblioteca, de esas con la cabeza llena de devoluciones atrasadas, y después le tuve respeto, como a esos libros gruesos que una compra con ganas y después mira de reojo en el estante.
El domingo en que finalmente me animé no empezó en la cocina, sino sentada en un banco de la Plaza 9 de Julio, con el cajoncito de fresas todavía en la bolsa y el viento seco de la sierra revolviendo las hojas contra el cordón. Ahí, antes de volver a casa, abrí el primer módulo solo para ver de qué se trataba.
Por dónde empieza un curso grabado.
Lo primero que encontré al abrir Fresas con Chocolate Emprende Desde Casa fue un índice larguísimo, de esos que dan ganas de cerrar la tapa del iPad y seguir con lo de siempre. Abrir un curso grabado en lugar de seguir a los tropezones, probando sola cada domingo, fue la decisión de esta vez, no una conversión repentina, che, solo una tarde en que el video pesó menos que la curiosidad.
Hay un módulo entero dedicado a templar sin depender del termómetro, cosa que yo todavía no me animo a probar porque el mío, con la pantalla rayada y todo, sigue siendo mi red de seguridad. Más adelante distinguen entre el chocolate de cobertura real y el de taza que se consigue en cualquier supermercado, aunque ahí no se meten mucho más en esa diferencia, la dejan solo planteada, como quien señala una puerta sin abrirla.
Ya había roto varias cosas antes de este curso
Antes de abrir cualquier módulo ya tenía mis propias cicatrices. Probé una vez con cobertura de repostería en lugar de chocolate puro, pensando que daba más o menos lo mismo, no daba lo mismo. Sabía a grasa dulce, no a cacao, y la bandeja entera se fue derecho al tacho sin que me diera ninguna pena.
También hay un bloque sobre cómo elegir la fresa en la verdulería, algo que a esta altura hago medio a ojo cada sábado, mirando que no tenga ninguna parte blanda. Otro tramo pasa rápido por qué hacer cuando el calor hace sudar la fresa ya bañada, tema que en Salta aparece apenas el verano se pone pesado. Y hablan del clima húmedo como el gran enemigo del templado, aunque acá el aire seco de la sierra me perdona bastante de ese problema que sufren en otras provincias.
Masticar la lista de módulos sin apurarse
Seguí bajando por la lista y ahí aparecen, uno detrás de otro, temas que iría necesitando de a poco. El cuidado de los moldes de policarbonato tiene su propio apartado, tratado con más paciencia de la que yo le pongo un domingo cualquiera. Desmoldar sin romper la figura aparece después, y todavía me da un poco de nervios cada vez que doy vuelta el molde sobre la mesa.
Pintar detalles con chocolate blanco queda en otro video que por ahora dejé sin abrir, igual que el de colorear con manteca de cacao, que de lejos me parece territorio de otra liga. Las burbujas de aire que arruinan la superficie también tienen su minuto, algo que ya vi pasar en más de un bombón mío sin saber bien por qué. Aromatizar el chocolate con especias del norte aparece casi al final del índice, como una idea guardada para más adelante.
Rellenar con mermelada casera trae su propio riesgo de humedad, que el curso menciona sin asustar demasiado, y cerrar bien la base para que ese relleno no se escape queda anotado para mirar con calma otro domingo. El chocolate templado que sobra también tiene su lugar, con una idea de cómo guardarlo para la próxima tanda en lugar de tirarlo. Y si alguna vez se te espesa de más mientras lo trabajás, ya escribí aparte qué hacer cuando el chocolate se espesa demasiado al trabajarlo, que es casi lo mismo que tocan ahí, aunque con otras palabras.
Hay un módulo sobre vender lo que una arma con esto, pero esa parte la pasé de largo sin pausar, no es lo que busco los domingos, y meterme ahí se sentía como abrir un cajón que no es el mío. Cuánto aguanta una fresa bañada en la heladera antes de que ya no convenga comerla también aparece, tema que yo resuelvo simplemente comiéndomelas rápido. Meter la bandeja al frío apenas sale, dicen, puede arruinar el brillo de otra forma distinta a la mancha blanca de siempre, sin entrar en el porqué.
Nélida no opinó, pero se los terminó todos
Este martes, en el mostrador de préstamos de la biblioteca, le llevé a Nélida Córdoba una bolsita con los últimos bombones. Lleva años de compañera ahí, comparte el termo de mate del recreo largo sin que nadie se lo pida, y como siempre no dijo una palabra sobre el sabor, pero se los terminó todos antes de que yo acabara de ordenar las devoluciones.
El sábado anterior, mientras el ganache se asentaba, me quedé con la espátula en la mano, sin tocar nada, mirando cómo se iba poniendo firme solo adentro del molde, dejando que el tiempo hiciera lo que mi impaciencia todavía no sabe hacer. El curso tiene su propio módulo sobre rellenos de ganache, aunque esa parte ya la tenía medio aprendida a los golpes.
En el grupo de WhatsApp de chocolate casero, Juana Yapura sigue mandando fotos sin una palabra de texto, esperando que alguien del grupo las interprete, así fue, de hecho, como esa ronda le puso nombre por primera vez a la mancha blanca que el curso también nombra en uno de sus módulos. Para quien quiera leer más sobre esa rutina de domingo, tengo aparte mis domingos de chocolate y mate, que es donde realmente anoto todo esto semana a semana.
También abrí de curiosidad un video de Arreglos de Fresas con Chocolate como Oportunidad de Negocio, el otro curso que tenía guardado, solo para comparar el tono. Tiene un lenguaje mucho más comercial que el que busco yo un domingo, con más foco en pedidos y en armar catálogo, y lo cerré a los pocos minutos, no es lo que necesito ahora, aunque entiendo que a otra persona sí le sirva.
La costumbre que me queda de este domingo
Lo que me llevo de catorce domingos postergando esto no es una lista de técnicas nuevas, sino una costumbre chica: antes de abrir un módulo desde el principio, ahora reviso cuál de todos coincide con lo que se me rompió esa semana, y empiezo justo por ahí. Ahorra tiempo, y evita que termine mirando un video sobre algo que todavía no necesito.
Si alguna vez el chocolate de tus bombones no te termina de endurecer, tengo otro apunte aparte sobre qué hacer cuando el chocolate de los bombones no endurece correctamente, que a mí me sirvió más de una vez para no tirar la tanda entera. Y antes de que te tiente abrir cualquier curso de chocolate por tu cuenta, ojo con las alergias, el cacao, los lácteos y los frutos secos no son cosa de jugar, así que ante cualquier duda consultá con un profesional antes de invitar a nadie a probar algo tuyo.
Catorce domingos de espera no fueron tiempo perdido, fueron, nomás, el tiempo que necesitaba para dejar de tenerle un poco de miedo a la palabra "curso". Si te da esa misma vueltita en el estómago, el de Fresas con Chocolate es un lugar tranquilo para empezar, aunque sea solo para vos y tus domingos.